Un debut conmovedor de la prestigiosa London Symphony Orchestra en el Teatro Colón




Si hablamos de excelencia, disciplina y “humanidad” hay que afirmar: Orquesta Sinfónica de Londres.

 

Por Sabrina Abalo - Función: 18/5/18.
PH: Arnaldo Colombaroli.

 

Es la primera vez que esta destacada formación, una de las más importantes del mundo, que cumplirá 115 años el mes próximo, pisa suelo argentino para tocar en casa. Nacida en el Reino Unido con un principio autónomo e independiente de la corona, tiene un objetivo bien claro: llegar a muchos “mundos” y brindar la mejor música. Además tiene un fuerte compromiso con la educación musical en niños y jóvenes y se destaca por tener la virtud de “no mirar nunca hacia atrás, siempre está pensando en lo nuevo, en lo que va a venir”, así la describe su flamante director.

Con un público expectante, a la espera de los primeros sonidos y con un programa intenso, abrió la primera de sus dos presentaciones en Buenos Aires el pasado sábado 18 de mayo. Primero se escuchó Sinfonía Da Requiem, Op.20 de Benjamín Britten, con sus 3 movimientos: Lacrymona, Dies Irae y Requiem Aeternam, una de las obras más importantes del compositor británico en la que  pudo disfrutarse desde los primeros toques enérgicos del timbal, sonidos claros, brillantes con una gama de matices muy contrastantes y sonoramente impactante. Intensidades muy cuidadas, muy medidas. Una obra que tal vez no es de las más escuchadas por el público amante pero que sin dudas la versión que ofreció la LSO fue grandilocuente, mostrando precisión, técnica y prolijidad. Un gran profesionalismo en manos del centenar de músicos que completan la orquesta.

Luego del intervalo llegó el momento de la Sinfonía Nº 5 la que el propio Mahler definió como “la maldita” quizás por la incomprensión que sufrió al principio, un prejuicio inicial que le duró bastante tiempo, por cierto.

Con sus cinco movimientos: Trauermarsch – Stürmisch bewegt – Scherzo – Adagietto y Rondó-Finale la orquesta logró una impecable interpretación, un comienzo decidido de la trompeta con su sonido limpio, un platillo estridente y completando los primeros compases el resto de los bronces. Energías contrapuestas que se complementaban con el devenir musical. Un 2do movimiento con una compleja superposición de planos sonoros que mantuvo en vilo al espectador, al término el director hizo una breve pausa, tomó agua, los instrumentos afinaron de nuevo, algo muy poco usual y luego continuó del corrido hasta el final de la obra.

Muy liviana, etérea pero a la vez rica y simpática fue la partitura del Scherzo, el juego de las cuerdas con el pizzicato sonó como un verdadero cristal, tuvo un gran crescendo con un final arrollador.

Muy conmovedor fue el 4to movimiento con su famoso “Adagietto” partitura que seguramente indica 3 o 4 “pianíssimos” fue acompañado por un gesto casi doliente de la batuta que  resultó escucharse con una sutileza extrema, la melodía de las cuerdas, que sonaban como una sola junto con el tímido y amoroso arpa mantuvieron emocionados a toda la sala.

Último movimiento con gran despliegue de color en cada instrumento, precisión deslumbrante y riqueza de sonidos. Notable actuación de la 1er trompeta y el 1er corno. Aplausos aparte mereció la violonchelista solista que con su gran sonido, fraseo y convicción puso al frente a toda la fila.  

Como si esto fuera poco, luego de Britten y Mahler llegó el bis: un movimiento de la Suite “El pájaro de fuego” de Igor Stravinski.

 

Simon Rattle, quien dirige la orquesta merece párrafo aparte, este eximio director de origen inglés se ubica entre las batutas más influyentes e importantes de los últimos tiempos. Honrado con varios reconocimientos, entre ellos el Premio Comenius por su compromiso con la educación musical. Junto con la Filarmónica de Berlín -organismo que tuvo a cargo durante 16 años- fueron nombrados Embajadores Internacionales de UNICEF, en 2004, al mismo tiempo que cosechó  varios honores personales que incluyen el título de caballero (1994), también se convirtió en miembro de la Orden del Mérito de Su Majestad la Reina (2014) y recientemente recibió la Freedom de la ciudad de Londres. Es muy difícil resumir toda su trayectoria en tan pocas palabras, este hombre, dueño de un carisma que no sobresale a simple vista, hay que observar su rostro cuando se entrega a la obra y a sus músicos, se llevó la admiración de los argentinos plasmada en la belleza de uno de los teatros líricos mas importantes del mundo.


 




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