Programación de las orquestas del Colón y tres primeros conciertos



Prensa Teatro Colón

Este amplio artículo se ocupará primeramente de la programación de la temporada de las orquestas del Colón y luego de los tres primeros conciertos de la Filarmónica.

 

Por Pablo Bardin.

 

FILARMÓNICA DE BUENOS AIRES

    De nuevo bajo la dirección de Enrique Arturo Diemecke, ofrecerá 18 conciertos de abono en el Colón (tres ya se dieron) y culminará el 5 de diciembre. Además dará una versión de concierto de “La condenación de Fausto”  en el Abono Sinfónico Coral. También habrá un ciclo de la OFBA en la Usina denominado Divertimentos y pasiones de seis conciertos entre el 24 de mayo y el 22 de noviembre. Ejecutará un concierto extraordinario en el CCK  el 11 de octubre y dará dos veladas en el Auditorio de Belgrano el 18 de octubre y el 7 de noviembre. También participará en Colón Contemporáneo en la ópera en versión concierto “El baile” de Strasnoy (el 26 de septiembre, pero se desnaturaliza porque simultáneamente es la función Nº14 del abono de la Filarmónica). Y como todos los años, será la Orquesta del ciclo de ballet aunque en un saludable cambio alternando con la Estable, que se resistió durante décadas a hacerlo. Este año la Filarmónica acompañará “Don Quijote” (3 a 14 de abril), “Noche clásica y contemporánea” (6 a 9 de junio) y “El lago de los cisnes” (17 a 29 de diciembre). Como se ve, este año la orquesta estará muy ocupada, como corresponde pero no siempre ha sido. Y si bien yo preferiría que el abono sea de veinte conciertos, es positivo que la Orquesta presente su calidad artística en diversos ámbitos de la ciudad (y no descarto alguna invitación a otras ciudades).

 

ABONO

    Ya sé que hay tradición en Europa y Estados Unidos de largas etapas con un solo Director Musical en las orquestas e incluso varios son vitalicios. No lo comparto pese a varios brillantes ejemplos; sí un razonable período tras el de prueba pero que no sobrepase los diez años, ya que ningún director por talentoso que sea tiene una afinidad perfecta con todos los repertorios y tarde o temprano empieza a repetirse en demasía; además hay una saturación en el relacionamiento de ejecutantes y director, más allá del carácter disímil de cada director. Y darles el título de vitalicio  es una exageración ya que el director, p.ej., puede declinar mucho su rendimiento meramente por ser demasiado viejo (excepciones a un lado); en determinado momento se debería poder reemplazarlo y nombrarlo director emérito. Diemecke no es vitalicio pero ha cumplido un ciclo donde los melómanos y los críticos archiconocen sus puntos fuertes y débiles y ya no hay renovación ni sorpresa con él; soy de aquellos que quisieran que en el futuro sea un director invitado pero necesita tanto la Orquesta como el público otro director con repertorio distinto, más abarcativo, y sin el lado payasesco que algunos festejan y otros detestan (yo entre ellos).

    Este abono mantiene varias características: a) faltan grandes nombres y los directores invitados vienen por un solo concierto, cosa muy injusta: en cuanto la orquesta y el director se conocen  la relación se quiebra; además de este modo los directores tienden a elegir una obra de fondo importante y bien conocida ya que son juzgados en esa única instancia, en vez de aportar obras valiosas y poco transitadas; b) cuando hay estrenos tienden a ser de autores apenas conocidos y para instrumentos no habituales; c) las obras nacionales son escasas año tras año; d) punto encomiable, los mejores solistas de la orquesta son invitados a demostrar sus valores; e) siguen faltando estrenos fundamentales, así como segundas audiciones de partituras muy importantes; f) si bien es verdad que existe Colón Contemporáneo y la Filarmónica participa en un concierto, los ejemplos de músicas relativamente recientes son escasos, casi nulos, evitando la enorme mayoría de los compositores válidos después de 1950 y más gravemente de los que produjeron entre 1900 y 1950; que una Orquesta como la Filarmónica no haya ejecutado nunca las Tres piezas de Berg es sencillamente aberrante. De  los intérpretes nuevos para la Filarmónica menciono especialmente entre los directores a Lionel Bringuier y entre los solistas a Sharon Isbin (guitarra), Filippo Gamba y Hélène Grimaud (piano).

    No comento aquí los tres primeros conciertos, lo hago más abajo. En el cuarto (Abril 25) Diemecke dirige una obra enorme, la Tercera de Mahler, con Adriana Mastrángelo y los Coros del Colón (otro aspecto positivo: al fin se flexibilizaron las horas de ensayo y pueden combinarse los Coros con la Orquesta; la negativa a hacerlo era ridícula y causó grandes problemas durante décadas). El brasileño Roberto Minczuk el 9 de mayo acompaña a Horacio Lavandera en el Primer concierto de Liszt y del mismo creador una partitura valiosa poco transitada: la Sinfonía Dante, con el Coro de niños del Colón.  Emmanuele Baldini será violinista y director el 16 de mayo en un compendio austríaco clásico y pre-romántico: la denominada Sinfonía “Burlesca” de Leopold Mozart, supongo que estreno; homenaje a los 300 años de su nacimiento; no está de más señalar que mi catálogo del año 2000 de CDs lista 18 sinfonías del padre de Wolfgang; del hijo, el Primer concierto para violín, y de Schubert, la mejor de sus sinfonías tempranas, la Cuarta, “Trágica”. Hay dos debuts el 27 de junio: el director Manuel Hernández Silva y la pianista Martina Fitjak. Sin dar título, figura el estreno mundial de una obra de la recientemente muy promovida compositora argentina Claudia Montero; el Segundo concierto para piano de Saint-Saëns; y la Octava de Dvorák. El concierto Nº 8 presenta a Bringuier con la mezzosoprano Tara Erraught (debut) en “Les nuits d´été” de Berlioz (homenaje en los 150 años de su muerte); antes  “Mi madre la oca” (presumo que la suite habitual) de Ravel y después la Segunda de Schumann; 4 de Julio. El 11 de julio Diemecke presenta un programa renovado de cierto interés: la interesante Sinfonía Nº5 para cuerdas de Chávez; el Concierto para trompeta en Mi bemol de Johann Baptist Neruda¸ la magnífica “Metamorfosis” para cuerdas de Richard Strauss; y el Concierto para trompeta de Arturo Sandoval. En ambos conciertos, el clasicista y el moderno, debuta Pacho Flores; supongo que son estrenos aquí. En cuanto a Chávez, estoy seguro del estreno de sus primeras tres sinfonías, no de la Quinta; si es estreno, enhorabuena. En el concierto Nº 10, el 1º de agosto, debutan el director John Axelrod y el violinista Hagai Shaham (ignoro su parentesco con el famoso Gil Shaham pero Hagai no es un primerizo: tiene varias grabaciones en el catálogo 2000 de CDs)). El programa incluye dos gratas obras: “Danzas fantásticas” de Turina y las “Danzas sinfónicas” de Rachmaninov; dos buenos ejemplos de la calidad que el género danza puede tener. Shaham evita los conciertos y ofrece la conmovedora suite “Baal Shem” de Bloch, y dos csardas de Jenö Hubay: Nº4, “Hejre Kati”, y Nº5, “Hulamzo balaton” (no sé si se estrenaron aquí). Eiji Oue viene por tercera vez, la obra de fondo es la Quinta de Prokofiev; en la Primera parte hay dos obras que creo estrenos: la “Rapsodia japonesa” de Yuzo Toyama y el Concierto para tuba de Jörg Duga con Andreas Martin Hofmeir (debut); atrayente escuchar un concierto para tuba (sólo es bastante conocido el de Vaughan Williams). Es el concierto Nº 11 del 8 de agosto. El 5 de septiembre retorna Diemecke con una especialidad suya: la gran Sinfonía Doméstica de Strauss. Antes el fagotista de la orquesta, Gabriel La Rocca, ofrecerá el Gran concierto para fagot en Fa de Hummel, quizás estreno (¿cuándo algún pianista nos hará escuchar un concierto para piano de este compositor, eslabón imprescindible entre Beethoven y Chopin?). El siguiente jueves Diemecke nos dará la fundamental Novena sinfonía de Bruckner; antes escucharemos la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninov con Lilya Zilberstein (ignoro si debuta). Será una extraña experiencia la presunta ópera ”El baile” de Strasnoy dirigida por el especialista Wolfgang Wengenroth en estreno americano (Colón Contemporáneo); no se anuncian cantantes…Versión de concierto; 26 de septiembre. Curiosa coincidencia, otro Baldini, el argentino Christian, será el director del concierto del 3 de octubre; al programa anunciado le falta una obra. Se inicia con el Concierto para flauta en re menor, Wq.22, de Carl Philipp E. Bach, con Claudio Barile; y se cierra con la Segunda sinfonía de Borodin. Vuelve Diemecke en un programa francés el 31 de octubre; lo inicia la brillante Obertura de “La Belle Hélène” de Offenbach; bienvenidas las hermanas Labèque en el Concierto para dos pianos de Poulenc; y concluye con la Sinfonía Fantástica de Berlioz (sendos homenajes a Offenbach y Berlioz; a Diemecke le encantan las efemérides, como ocurrió en años anteriores). Michael Seal dirigió en dos temporadas a la Orquesta Académica del ISA  (Instituto Superior de Arte del Colón); ahora, creo que por primera vez, toma un concierto de abono de la Filarmónica. El violoncelista Gary Hoffman (probable debut) estrena para Sudamérica el Concierto para ese instrumento del argentino Máximo Flugelman; el mismo intérprete tocará también las Variaciones sobre un tema rococó de Tchaikovsky. Excelente idea de Seal, la velada termina con la admirable Sinfonía Nº 8 de Shostakovich, raramente tocada aquí. Todo esto ocurrirá el 14 de Noviembre. Y Diemecke cerrará el abono el 5 de diciembre; como antes lo mencioné, por fin conoceremos a la gran figura del pianismo francés Hélène Grimaud; y por una vez escucharemos la versión integral de “Daphnis et Chloé” de Ravel, aunque lamentablemente sin coro.

 

ABONO SINFÓNICO-CORAL

    Creo muy positivo que en el año Berlioz se reponga “La Damnation de Faust”, aunque lamente que sigamos esperando los estrenos de “Les Troyens” y “Béatrice et Bénédict”. Ramón Tebar, actual director de la Orquesta del SODRE, dirigirá; un Fausto eslavo debutará, Bogdan Volkov; Fernando Radó nos dará su Mefistófeles; y Adriana Mastrángelo será Margarita; cantarán los dos coros del Colón. La cita es el 29 de agosto.

 

 OFBA EN LA USINA

    La Usina del Arte sigue siendo un lugar de complicado acceso y dudosa seguridad al salir, pero tiene una buena sala sinfónica y otra de cámara y el edificio es atrayente. El ciclo de seis conciertos tiene un título ambiguo: “Divertimentos y pasiones”; el primero es simple: o la forma divertimento u obras divertidas; ¿pero pasiones? Aquí también hay homenajes a Berlioz y Offenbach. El concierto del 24 de mayo será brillante  y con una incógnita: la Pieza de concierto para snare drums (pequeño tambor militar) y orquesta de Askell Mason (Christian Frette, percusión), seguramente un estreno. Ezequiel Silberstein lo iniciará con el Divertimento K.186 de Mozart, apenas conocido aquí, y tras el snare drum, “La máquina de escribir” de Leroy Anderson, simpática pieza crossover. Dos éxitos franceses muy frecuentados completan la noche: la obertura “Carnaval romano” de Berlioz (¿cuándo estrenarán las oberturas suyas que aquí faltan?)  y la Suite Nº 2 de “L´arlésienne” de Bizet. El 13 de junio dirigirá Gustavo Fontana y tendrá, creo, un estreno: el “Gran Danzón para flauta y orquesta” de Paquito D´Rivera, con Gabriel Romero (debut), una pieza crossover. Pero el resto va de la clásica seriedad de Gluck (de “Orfeo y Eurídice”, “Danza de los espíritus benditos” y “Danza de las furias”) y Mozart (Obertura de “Don Giovanni”) a la energía de la “Bacanal” de “Sansón y Dalila” de Saint-Saëns y el humorismo de la Obertura de “Orfeo en los infiernos” de Offenbach (por cierto, otra visión del mito griego). César Bustamante dirigirá el 22 de agosto un estreno, el Concierto en fa menor, Op.18, para trompeta, de Oskar Böhme, autor que desconozco, con Werner Mengel. Hay una obra seria en el programa: “Las Hébridas” de Mendelsohn; las otras dos oberturas son chispeantes: “Las alegres comadres de Windsor” de Nicolai y “Caballería ligera” de Von Suppé. Por último, la música de cine de Nino Rota para Fellini: “Otto e mezzo”. El 19 de septiembre va a dirigir Noam Zur, nombre nuevo para mí, un programa sin novedad en las primeras tres obras: el Concierto para violín de Mendelssohn con Demir Lulja, el Divertimento para cuerdas de Bartók y “Una noche en el Monte Calvo” de Mussorgsky/Rimsky-Korsakov. Pero al final va a haber algo atrayente: la “Jazz Suite Nº1” de Shostakovich, que bien poco tiene de jazz pero sí gracia y encanto. Otro director que no conozco, Yenny Delgado, dirigirá el 24 de agosto  un programa que creo incompleto: la espléndida Obertura de “La novia vendida” de Smetana; el muy bienvenido Concierto para tuba de Vaughan Williams (que mencioné más atrás), con Richard Alonso, y dos obras trilladas de Liszt: “Los Preludios” (¿para cuándo otros de sus poemas sinfónicos?) y la Rapsodia húngara Nº 2. Por último, Rodrigo Macías programó para el 22 de Noviembre tres obras muy tocadas: el Divertimento K.136 de Mozart, la Obertura “Rosamunda” de Schubert y la Obertura “Carnaval”. Pero dos cosas hacen interesante la velada: el Concierto para dos violines y cuerdas de Malcolm Arnold, con Grace Medina y Cecilia Barraquero (no sé si se ha hecho antes pero es una obra muy bien escrita) y la gran pregunta: si las anunciadas Danzas eslavas Op. 46 de Dvorák se dan completas (son doce) la velada se hace imprescindible: no sólo son las mejores danzas sinfónicas de la historia sino que no recuerdo que se hayan ofrecido todas juntas (sí las del op. 72, con Smetácek).

    

CCK

    Un programa probablemente incompleto propone Diemecke para el 11 de octubre: Mariano Rey toca el “Latin-Jazz Clarinet Concert” de Daniel Freiberg (estreno crossover) y viene luego el imponente “Así habló Zarathustra” de Strauss. Faltaría una obra antes de Freiberg.

 

AUDITORIO DE BELGRANO

    En este caso sólo hay datos de intérpretes, no de obras (presumiblemente no estaba terminada la programación al hacer el folleto). El 18 de octubre dirige Nuno Coelho (nuevo para mí), ganador del XII Concurso Internacional de Dirección Orquestal de Cadaqués 2017, y el solista en viola es Juan Manuel Castellanos.   El 7 de Noviembre dirige Darío Domínguez Xodo y el solista es Daniel Crespo en trompeta.

    Una conclusión: muchos nombres nuevos de directores en la Usina o el Auditorio; ¿los estarán probando para quizás integrar la programación del Abono del Colón en 2020?

 

ORQUESTA ESTABLE DEL COLÓN

    Como corresponde, su tarea principal es ser la orquesta de foso para las óperas, pero este año también lo es para Ballet: “El Corsario”  en Mayo 30 y 31 y Junio 1 y 2; “La Sylphide” en Agosto 20 a 25 y 27; y “La Cenicienta” en Octubre 19, 20, 22 a 26. Era hora, ya que su actividad no resultaba suficiente. Pero además dará conciertos.

    En el Abono Sinfónico Coral colaborará con el Coro Estable del Colón (Miguel Martínez) en la Misa de Réquiem de Mozart el 20 de abril, con Favaro, Barrientos, Ballerini y Debevec Mayer, y el director será Evelino Pidò. El 17 de mayo seguirá con el Magnificat de Caamaño, buena elección argentina pero programa muy corto; dirigirá Mariano Chiacchiarini; el Coro Estable también participará.

 

USINA DEL ARTE

    El 30 de marzo dirigirá Víctor Hugo Toro (¿debut?) un interesante programa: la Obertura de “Lo schiavo” de Carlos Gomes, el Concierto para flauta de Ibert, las “26 variaciones sobre ´La folia di Spagna´ de Salieri (¿también con flauta?), y las muy gratas “Escenas pintorescas” de Massenet. El solista será Jorge de la Vega. Y al final de la temporada, el 14 de diciembre, Tito Ceccherini acompañará a Rodolfo Roson en el Concierto Nº 1 para corno de Mozart y exhumará tras muchos años la única Sinfonía (obra juvenil) de Wagner, que lo revela (como las Sonatas para piano) muy capaz en un rubro que pronto abandonará; por supuesto es como operista que llega al genio, pero vale la pena conocer estas partituras tempranas instrumentales. Programa demasiado breve, quizá añadan una partitura.

 

CCK

    El 6 de abril Enrique Diemecke  combinará dos obras rusas: el Concierto Nº 2 para violín de Prokofiev (con Freddy Varela)  y la sorprendente Sinfonía “Manfredo” de Tchaikovsky.

 

ORQUESTA ACADÉMICA DEL ISA

    En el primer año de gestión de Daniel Birman éste muy erróneamente canceló los conciertos de la Académica en el Colón un jueves a la tarde por mes, tan beneficiosos en temporadas anteriores. Bien poco hizo la Académica en 2017 y 2018; sin restituir los conciertos del jueves, en 2019 tendrá mayor actuación pública.

    Intervendrá en actividades para niños, como un concierto didáctico sobre “Scheherezade” de Rimsky-Korsakov dirigida por Ezequiel Silberstein el 18 de mayo a las 11 hs en el Colón. Ignoro si entera o en fragmentos, pero es una obra de gran exigencia. Y la darán entera más “La Gran Pascua Rusa” al día siguiente  a las 11 hs. El 31 de agosto en otro concierto didáctico Pablo Fenoglio dirigirá “Metales” con el Ensamble de metales y percusión de la Académica; Colón, 11 hs. Luego Silberstein dirigirá tres funciones de “El Principito” de Rachel Portman, ópera de cámara, estreno (Colón, 28 a las 11 y a las 14 hs y 29 a las 11 hs). La mencioné cuando hice el artículo sobre ópera en el Colón, y allí también cité “La finta giardiniera” de Mozart y “Armide” de Lully.

    Habrá un aislado jueves el 27 de junio a las 17 hs. con un programa beethoveniano dirigido por Nathalie Marin: la Sinfonía Nº 6, “Pastoral”, y el Concierto Nº5, “Emperador”, con el pianista Gastón Friedman. Siempre en el Colón, el Ensamble de maderas de la Académica ofrecerá “Los jóvenes vientos de Mozart” (obras y arreglos) el 28 de julio a las 11 hs. El 4 de agosto a las 11 hs el Ensamble de metales y percusión dirigido por Fenoglio tocará Copland, Chávez, y dos obras poco conocidas: la Sinfonía para metales de Jan Koetsier  y las Fanfarrias litúrgicas de Henri Tomasi. (El mismo programa en el Auditorio de Belgrano el 2 de agosto a las 20 hs). Con un director nuevo para mí, Gustavo Rivero Weber, la Académica dará un concierto el 1 de septiembre a las 11 (en el marco de la apertura Festival Septiembre Musical) con el Concierto para viola de Hoffmeister (con Javier Cárdenas) entre dos obras de repertorio: “El Carnaval Romano” de Berlioz y la Segunda de Brahms. (El mismo programa en el Auditorio de Belgrano el 5 de septiembre a las 20 hs). También, Silberstein dirigirá el Concierto de Graduados acompañando a los alumnos de la Carrera de Canto el 1 de diciembre a las 11 hs.  Además habrá un Concierto de Clausura del 2º Seminario Internacional de Dirección Orquestal dirigido por Diemecke el 31 de octubre a las 17 hs en el Colón. Alumnos de la Académica intervendrán en conciertos de cámara en el Salón Dorado a las 17 hs con programas todavía no anunciados y en el 2º Festival Septiembre Musical en cuatro salas de la Capital. Y alumnos de la Académica se añadirán al Ensemble 2E2M (Francia), que dará un concierto en el CETC y en la misma sala intervendrá en “Formas in pulvere” de Matalón y Theocharidis (sólo la percusión) en Agosto 8, 9, 10 y 13.

    Como se ve, una intensa actividad bien distinta de lo ocurrido en 2017 y 2018. Sin perjuicio de lamentar que no se haya restablecido la serie del jueves, es mucho más satisfactorio lo planteado para este  año, bastante complejo en su estructuración y variado en sus desafíos.

 

FILARMÓNICA: PRIMER CONCIERTO DE ABONO. FEBRERO 28

    Diemecke fue bien a lo seguro en el programa ruso elegido: el concierto pianístico más trillado, el Nº 1 de Tchaikovsky, y una selección de “El Príncipe Igor” de Borodin que culminó con las célebres “Danzas polovtsianas” (casi idéntico a lo que  hizo a fines de 2018 Mario Benzecry con la Juvenil San Martín). Al menos permitió conocer a un muy sólido pianista ucraniano, Alexander Romanovsky. Frisando los 35 años ha tocado con varias de las mejores orquestas y fue dirigido por directores de primera línea; además dio recitales en salas famosas. También grabó discos dedicados a Rachmaninov o a las Variaciones Diabelli de Beethoven. Ésta es una época de grandes pianistas de ambos sexos con asombroso virtuosismo, pero no todos son igualmente interesantes en lo estilístico. Salvo algún ritenuto en demasía o un par de pasajes de excesiva rapidez, la casi totalidad del Concierto surgió firme, expresivo y auténtico, con un sonido poderoso sin golpear; no es culpa suya que sea hora de cambiar el Steinway del Colón, artificialmente brillante en las octavas superiores. No fue muy feliz la dirección de Diemecke, con algunos desajustes y arranques violentos, aunque también hubo buenos momentos. El pianista agregó una pieza en absoluto contraste: el lento Preludio en si menor, BWV 855, de J.S.Bach, en arreglo de Siloti, y lo hizo con gran sobriedad.

    Por supuesto, la ópera de Borodin es muy valiosa y al morir estaba casi terminada; lo que hicieron Glazunov y Rimsky-Korsakov fue por un lado llenar algunos espacios  y por otro terminar y mejorar la orquestación. Es una vergüenza que el Colón no la haya repuesto desde 1948. Lo que hizo Diemecke fue muy similar a lo de Benzecry, pero con cortes: la Obertura, en la que la mano de los orquestadores fue esencial, dura unos 12 minutos; con Diemecke duró 8; y la divertida Marcha polovtsiana fue reducida a la mitad. El llamado ambiguamente Coro de las jóvenes polovtsianas  tiene un agregado fundamental: la magnífica melodía es cantada primero por una soprano, y tuvimos la suerte de que fuera Jaquelina Livieri, sin duda la mejor voz de su cuerda de su generación pero además una artista que frasea admirablemente, con innato buen gusto y sentido del estilo. De allí en más imperó la danza, aunque no hubo bailarines: la “Danza de las jóvenes polovtsianas”, única anterior a la serie de “Danzas polovtsianas”,  que a veces se hacen sin coro pero cuya correcta versión es con coro, como en la ópera (cuando han formado parte de espectáculos de ballet suelen ser sin coro e incluso con música grabada). Estas danzas son magníficas y las hay lentas y rápidas, todas de gran imaginación y frescura. Las tres versiones de estos últimos años (Pérez, Benzecry y Diemecke) se caracterizaron por hacer las rápidas muy rápidas y acentuar el presunto salvajismo de los polovtsianos haciendo que el coro cante en fortissimo de tres efes. En verdad prefiero menos rapidez y salvajismo; bajaría diez puntos de metrónomo y sacaría una efe. Igual sería excitante pero más musical. Ya que los Polovtsy son poco conocidos, no está de más dar algunos datos. Los rusos los llamaban así, pero para los del Turquestán eran Kipchak. Era una confederación tribal que en el siglo XI ocupaba un vasto territorio de la estepa Euro-Asiana desde el Norte del Mar de Aral al Norte del Mar Negro. Desde el siglo IX empezaron a mezclarse con los Mongoles Karakitai. En el Sur de Rusia pelearon contra los rusos, bizantinos, pechenegos y húngaros. La confederación quedó destruida cuando los Mongoles mataron al jefe de las tribus Kipchak del oeste y así pasaron a formar parte de la Horda Dorada, la zona oeste del Imperio Mongol. Las tribus Kipchak del oeste, llamadas Kumanos, huyeron a Hungría, para entonces ya firmemente constituida. La ópera no nos da datos precisos pero sí que eran enemigos de los rusos. El libreto pone de relieve la generosidad del Khan Komchak que trata con la mayor cortesía a su prisionero, el Príncipe Vladimir, hijo del Príncipe Igor que está en guerra con ellos. Y hasta hay un amorío del Príncipe con una polovtsi, de modo que no son salvajes según el libreto. Con la salvedad en cuanto a velocidad y dinámica, la versión estuvo bien armada, tocada con habilidad y cantada con buenas voces.

    Más allá de sus mediocres comentarios, Diemecke homenajeó al fallecido André Previn y tras absurdas pseudo-metafísicas uniones del Cielo y la música en su perorata, pidió un aplauso y él mismo lo hizo sostener aplaudiendo largo tiempo, señalando que este año se estrena de Previn la ópera “Un tranvía llamado deseo”.  

 

SEGUNDO CONCIERTO DE ABONO. MARZO 14.

    También dirigido por Diemecke, fue un programa interesante con algún grado de renovación. Y para quienes conocen al director, hubo una característica singular: dirigió todo con partitura. El criterio fue claro: para qué memorizar las obras elegidas si no son de repertorio; tiene su lógica. El orden de las obras era distinto en el anuncio original. Por otra parte, en ese anuncio sólo mencionaban a “Fancy free” de Bernstein, lo cual hacía presumir que se daría la obra completa, pensada para el ballet (y en efecto el  Ballet del Colón la había bailado días atrás en espectáculos al aire libre en el Anfiteatro del Parque Centenario; además formará parte de la llamada “Noche clásica y contemporánea”). “Fancy free” se traduce “libre del poder del amor” y el ballet de Bernstein y Robbins (1949) se refiere a tres marineros que están de licencia en New York decididos a pasarla bien. Conocí el ballet en la fantástica visita del American Ballet Theatre de Junio 1955, simultáneo con el primer intento de derrocamiento de Perón, y me deslumbró la agilidad jubilosa de los movimientos y la comunicativa energía de la música. Pocos meses después compré el disco por la Orquesta del ABT que tenía del otro lado “Rodeo” de Copland, otro ballet que se vio en esa visita a Buenos Aires. Ambos daban lo mejor de la vitalidad americana en música y baile. Lamentablemente sólo escuchamos las tres danzas  del Nº 7 de los 8 números que conforman la partitura; duración, sólo 8 minutos. Denominadas “Tres variaciones de danza”, escuchamos la peculiar interpretación bernsteiniana (algo así como un Shostakovich a la americana) de un galop, un vals y un danzón, el más largo y más logrado. Música brillante y nada fácil, Diemecke estuvo a sus anchas en este estilo y la orquesta respondió muy bien.

    La guitarrista estadounidense Sharon Isbin debutó aquí tras una larga e ilustre carrera. No he tenido acceso a sus numerosos discos  (25) de muy variados géneros y su biografía indica que “expandió el repertorio con más encargos que cualquier otro guitarrista y estrenó conciertos que le escribieron Corigliano, Schwantner, Foss, Danielpour y Chris Brubeck”. Estudió con Segovia, Lorenzo Ghiglia y Tureck (en este caso para “la adaptación para guitarra de las suites de laúd de Bach”). Dirige el Departamento de guitarra de la Juilliard School. Atractiva y de joven aspecto, eligió una obra bien conocida de Joaquín Rodrigo, la “Fantasía para un gentilhombre”, evitando el trillado “Concierto de Aranjuez”. La Fantasía se basa en seis danzas del siglo XVII de Gaspar Sanz, muy bellas y que se han grabado en su versión original. Se divide en cuatro partes y la orquesta es liviana aunque privilegiando a la flauta y a la trompeta y con la particular disonancia de Rodrigo basada en la apoyatura. Recuerdo la gran versión de Yepes con Fuchs y la Filarmónica en 1968, y luego se ha interpretado con bastante frecuencia. La obra se inicia con un Villano, danza popular aragonesa, seguido de un Ricercar, forma precursora de la fuga. El segundo fragmento empieza con la Españoleta, similar a la siciliana, melodía muy expresiva; sólo tras varios minutos aparece brevemente la Fanfarria de la Caballería de Nápoles, tan contrastante. La brillante y rápida Danza de las hachas es el tercer fragmento, y el cuarto, Canario, es por supuesto una danza popular de las Islas Canarias aunque el canto del pájaro no esté lejano. Los veinte minutos pasan con placer y tienen estilo propio.  Un viejo problema de los guitarristas es que el instrumento tiene poco volumen y en principio resulta adecuado para ámbitos pequeños; en el Colón resulta aceptable una discreta amplificación, que no advertí desde mi butaca en fila 20. Cuando Isbin tocaba sola, la escuché siempre y aprecié su admirable técnica y el buen gusto de su fraseo; pero en los momentos de mayor brillo orquestal a veces apenas se la escuchaba, y como la orquestación tiene algunos pasajes un poco estridentes hubo momentos algo opacos. Creo que Diemecke hubiera debido suavizar aquellos detalles pero admito que no es fácil en este caso. La pieza extra, anunciada en buen castellano por la intérprete, fue el simpático vals venezolano “Natalia” de Antonio Lauro. Isbin señaló que en la sala estaba su primo, ¡Norman Briski! Me quedé con ganas de escuchar a la artista en un ambiente más propicio, ya que su talento es de primera línea.

    Alex Nante es discípulo de Luis Mucillo y como él sus creaciones están influidas por ideas  “espirituales inspiradas en tradiciones sagradas; de allí la relación con la poesía de los místicos” (Sebastiano De Filippi). Nació en 1992 y ahora vive en París. Los diez minutos de “Invocación”, estreno mundial, tienen un clima onírico ligado a una obra de piano inspirada en una frase de Teilhard de Chardin en la que el jesuita francés afirma que la Tierra “puede asirme en sus brazos gigantes” (citado por De Filippi). Bien orquestado, llega a un climax que luego amaina. Su inclusión es anómala en un abono que hace muy poco por los creadores argentinos, de ahora o de antes.

    He reprochado otras veces a Diemecke por no incluir sinfonías de autores de Estados Unidos teniendo en cuenta que hace casi treinta años que es Director de la Orquesta de Flint (Michigan) y también estuvo varias temporadas con una orquesta cercana a Los Angeles. Agradezco la posibilidad de haber escuchado la Sinfonía Nº 2 de  Howard Hanson, de quien tengo no sólo ésta sino también la 1ª, 3ª y 5ª y me parece un buen compositor tonal de segura escuela y muy americano en su orquestación. Ojalá si Diemecke sigue en el futuro se acuerde de la 3ª de Harris, las tres primeras de Ives, la 3ª de Schuman o alguna de Piston. Hanson vivió entre 1896 y 1981 y compuso siete sinfonías, desde la “Nórdica” de 1922 a la “del Mar”, con coro cono la homónima de Vaughan Williams, la Nº1, ambas con texto de Whitman, pasando por la Cuarta, “The Requiem” (1945) y la Quinta (“Sacra”) de 1954. Las siete fueron grabadas por la Sinfónica de Seattle dirigida por Gerard Schwarz. Descendiente de suecos, su música está influida por Sibelius y Nielsen pero también por un romántico de Estados Unidos como MacDowell. Nacido en Nebraska, se formó en su ciudad natal, Wahoo, y luego en el Institute of Musical Art de New York y la Northwestern University de Illinois. Decano del Conservatorio de Bellas Artes en San José, California, en 1919, en 1921 ganó la beca del American Prix de Rome (aquí sólo se conoce el de Francia) y pasó tres años en Roma;  en 1925 le llegó el nombramiento que lo haría famoso: la dirección de la Eastman School of Music de Rochester, Estado de New York. Su Segunda Sinfonía fue estrenada por la Sinfónica de Boston dirigida por Koussewitzky y también se tocó en Roma. Y en EE.UU. la dirigió Toscanini, atraído por una obra lejana al vanguardismo que él no dirigía. Hanson hizo algo esencial en Rochester: creó los American Composers Concerts y dio a conocer música sinfónica de variadas tendencias. En los años cincuenta para Mercury grabó una gran cantidad de LPs que son en la actualidad verdaderas pìezas de colección, antología de gran valor informativo y que dio a conocer a muchos compositores, aunque también obras propias. Poseo el LP en el que Hanson dirige la Eastman-Rochester Orchestra en la Segunda sinfonía y el “Lament for Beowulf”, que evoca al texto anglosajón heroico del siglo VIII y tiene coro.

    Las notas del propio Hanson para el estreno de la Segunda en Boston merecen reproducirse aquí, aunque parcialmente. “Mi meta es crear una obra de espíritu joven, de temperamento romántico y de expresión simple y directa. El Primer movimiento, Adagio-Allegro moderato, se inicia con un atmosférico tema de maderas y trompas. El Allegro tiene un primer tema anunciado por cuatro trompas  pero luego hay un tema episódico sereno en oboe y otro Lento en las cuerdas. El desarrollo se nutre de los tres temas, y tras un climax se escucha la reexposición que a su vez lleva a una coda tranquila”. Como se ve, una forma sonata tradicional pero con un toque romántico; y Hanson no lo dice, pero su orquesta suena muy americana y a veces saturada. Aquellos que creen ver una influencia de Hollywood se olvidan que la obra es de 1930, apenas nacimiento del sonoro. El romanticismo hollywoodense fue la creación de inmigrantes austríacos y húngaros: Steiner, Korngold, Rozsa, y ocurrió en la década 1931-40. El primer movimiento dura casi 14 minutos; el segundo, “Andante con tenerezza”, sólo unos 7 minutos. “El tema principal es presentado por las maderas; un interludio con los bronces se basa en el Adagio del primer movimiento y es interrumpido por pasajes floridos de las maderas; el segundo tema a su vez es tomado del solo de trompa del primer movimiento” (o sea que hay aspectos cíclicos en la sinfonía); “el tema principal finaliza el movimiento”. “El Allegro con brio  del tercer movimiento se inicia con un tema en las trompas que también recuerda el primer movimiento. El segundo tema, Molto meno mosso, es anunciado por los violoncelos; luego se lo varía y lleva a la sección media, Più mosso: una llamada de trompa sobre pizzicati; la llamada es tomada por los trombones y lleva a una fanfarria empezada por las trompetas. Su climax lleva al tema principal del primer movimiento en las trompetas, y sigue el segundo tema del primer movimiento fortissimo. Una breve coda con fanfarria finaliza la sinfonía”. Claramente cíclica pero también muy enérgica, la sinfonía combina el sentimiento romántico con una forma muy elaborada. No es una obra memorable pero ciertamente vale la pena conocerla. La versión de Diemecke y la Orquesta pareció bastante bien llevada aunque algo demasiado ruidosa por momentos.

 

TERCER CONCIERTO DE ABONO. 21 DE MARZO

    Programa trillado pero artistas valiosos que retornaban al país tras cerca de veinte años: el director ruso Alexander Anissimov y el pianista italiano Filippo Gamba. Anissimov, moscovita, es actualmente Director de la Sinfónica Nacional de Bielorrusia en Minsk; antes dirigió el Teatro Bolshoi de Bielorrusia en dos períodos: 1980-84 y 1989-2002. Otros cargos: Director del Teatro de Ópera y Ballet de Perm (1985-2002), gran ciudad de los Urales, ahora conocido por ser su director Currentzis, muy de moda en el Festival de Salzburgo; de 1985 a 2002, de las orquestas Filarmónica de Busan (Corea del Sur) y Sinfónica Nacional RTE de Irlanda en Dublin; y en 2011-2017 del Teatro de Ópera de Samara (Rusia). Ciudades no famosas pero que tienen una ingente actividad de repercusión local, asombrosa cuando se investiga y se conocen los detalles. Obviamente todas apreciaron la multiplicidad de Anissimov, igualmente cómodo en el concierto, la ópera y el ballet. Pero además fue invitado por los grandes centros; Mariinsky, Bolshoi de Moscú, San Francisco, Colón, La Fenice de Venecia, Hamburgo, París, Tokio, Sinfónica de Londres, Birmingham, Santa Cecilia de Roma, etc. Grabó con la Sinfónica de Moscú las nueve sinfonías y los tres ballets de Glazunov, y con la Sinfónica Nacional de Irlanda las tres sinfonías y todos los poemas sinfónicos de Rachmaninov. En suma, una muy intensa trayectoria. Busan (o Pusan) tiene más habitantes que la CABA y este puerto del Sur de Corea del Sur es la segunda ciudad del país, de modo que es un lugar importante y con vida cultural. Samara (en época soviética Kuybyshev) es una ciudad industrial sobre el Volga con una población cercana a la de  nuestra Córdoba (al menos 1,5 millones) y como ha ocurrido en otras ciudades, su desarrollo hidroeléctrico y petrolero la ha llevado a promover las artes. Se observa también que Anissimov ha llevado de frente cargos simultáneos en ciudades distintas y lejanas entre sí.

    En cuanto a Filippo Gamba, un amigo melómano me confirmó que había dado conciertos en Buenos Aires unos 18 años atrás en el Instituto Italiano de Cultura y en el Conservatorio Beethoven, datos que no figuran en la biografía del programa. Graduado en el Conservatorio de su ciudad natal, Verona, se perfeccionó con Maria Tipo y Homero Francesch. Fue premiado en concursos como el Géza Anda en Zürich, el Van Cliburn, el Rubinstein o el Pozzoli y actualmente es profesor de la Academia de Música de Basilea. Por supuesto participó de Festivales como el de piano del Ruhr, de Lucerna, el Lockenhaus de Kremer o el de Varsovia. Y tocó con orquestas como la de Cámara de Viena, la Tonhalle de Zürich o la Filarmónica de Israel con directores como Rattle, Conlon, Armin Jordan o Ashkenazy. Realizó algunas grabaciones; destaco las Bagatelas completas de Beethoven, tan valiosas y poco tocadas. También se dedica con frecuencia al mundo intimista de la música de cámara, especialmente con cuartetos.

     Hubiera preferido que la primera parte, dedicada a Beethoven, se iniciara no con la Obertura de ”Fidelio” sino con la Leonora Nº3, tanto más enjundiosa, aunque la llamada “Fidelio” es sin duda buena. No sentí a la orquesta bien asentada y la versión fue sólo correcta; o se ensayó poco o la empatía con el director no había madurado. Pero en cambio fue muy seguro y estilístico el acompañamiento en el Tercer Concierto, obra que se inicia con una introducción orquestal de gran impacto; y a los pocos minutos Gamba demostró ser un beethoveniano de pura cepa, vigoroso, exacto, sensible y límpido. Si supo dar el drama del primer movimiento, incluso la ardua cadenza,  también fue sutil, refinado y cantabile en el Largo, y sin solución de continuidad, en el Rondó: Allegro, jubiloso y virtuosístico a la par que muy variado; cada matiz y cambio fue reflejado en su versátil pianismo de primera categoría. Y el director y los solistas orquestales fueron muy buenos socios. La “yapa” de Gamba fue la Mazurca Op. 68 Nº 2 de Chopin, elegante y bien ritmada. Gamba es seguramente uno de los mejores pianistas italianos actuales.

    Tengo gran admiración por la “Scheherazade” de Rimsky-Korsakov, su obra maestra, de enorme imaginación y habilidad y de profunda belleza en sus cuatro partes narrativas, donde cada historia es contada con singular talento mientras que la personalidad de la seductora Scheherazade y el terrible Sultán no dejan lugar a dudas. Tuvimos el privilegio de una versión dirigida con total dominio por Anissimov y con solistas orquestales que vuelven a demostrar la categoría de la actual Filarmónica; Pablo Saraví fue un lujo de técnica y sensibilidad con su violín insinuante y comunicativo, pero hubo otros grandes intérpretes en los solos de violoncelo, flauta, clarinete y fagot; bronces seguros salvo un pequeño traspié de trombones, y notable timbalista. La orquesta sonó bien de pianissimo a fortissimo. Lástima que no hubiera un segundo concierto para permitirle a Anissimov  ir a repertorio valioso pero menos transitado, como la Primera Sinfonía de Balakirev.

 
 



Ver todo con la misma etiqueta

Ver todo el blog


JOYCE DIDONATO CON IL POMO D´ORO
Reseñas

JOYCE DIDONATO CON IL POMO D´ORO

Por cuarta vez el Mozarteum nos trae a Joyce DiDonato, ciertamente una de las mezzos más interesantes en décadas recientes. Dio recitales con piano en 2012, 2014 y 2016, con gran éxito. Hace tres años que presenta el programa “En Guerra y Paz”, siempre con Il pomo d´oro, dirigido por el ruso Maxim Emelyanychev, como resultado del interés de la artista en contribuir a la paz del mundo por medio de la música.

ANNE-SOPHIE MUTTER & THE MUTTER VIRTUOSI
Reseñas

ANNE-SOPHIE MUTTER & THE MUTTER VIRTUOSI

Anne-Sophie Mutter tuvo un retorno triunfal a Buenos Aires después de un hiato de unos 20 años cuando había tocado sonatas de Beethoven con Itamar Golan; con Barenboim y la Orquesta del Divan ejecutó un movimiento del Concierto que Previn escribió para ella y luego el Concierto de Sibelius; esto fue en el CCK. Cuatro meses más tarde retornó, esta vez al Colón, con The Mutter Virtuosi, el conjunto de jóvenes talentos que ella promueve y elige. La gran fecha fue el 1º de noviembre ante una sala rebosante y entusiasta.

Polvaredal
Reseñas

Polvaredal

Comenzó el ciclo Prodanza en el Hall del Teatro San Martín con “Polvaredal”, una obra de Laura Figueiras y Carla Rímola, donde replantean el lugar histórico de la mujer dentro de las convenciones arquetípicas del Folklore.

NUESTRO PROYECTO

La principal función de MusicaClasicaBA es fomentar la interacción entre músicos, agentes del sector público y privado y el público en general, permitiendo afianzar los lazos culturales y artísticos de nuestra región.

Galería