Temporada 2020 del Mozarteum Argentino, digna de su gran prestigio



El Mozarteum Argentino ha llegado a su temporada Nº 68 ininterrumpida a pesar de las múltiples crisis argentinas y de estar atravesando el país un año muy difícil. La cantidad de grandes orquestas, grupos de cámara y solistas presentados ha sido inigualada, incluso comparada con admirables instituciones que ya no están con nosotros: la Asociación Wagneriana, Festivales Musicales y Amigos de la Música.

 

Sobre fines del año pasado corrió un rumor con respecto a Nuova Harmonia: era posible que este año se discontinuara; pero acabo de ver un mail del Coliseo donde anuncian funciones varias hasta junio sin la menor mención de Nuova Harmonia:  lamentable; el Mozarteum se queda solo y me consta que ellos consideran muy nocivo este cierre para la cultura musical clásica. Volviendo al Colón, lo escribí en años anteriores y lo vuelvo a decir: les han negado gran cantidad de fechas fuera de los lunes; hasta antes de la actual gestión el Mozarteum podía contar con un martes o un miércoles para el Segundo Ciclo; ahora se los dan con cuentagotas y ello complica terriblemente la programación, sobre todo si se trata de orquestas sinfónicas. Además de la rivalidad con los conciertos internacionales programados por el Colón, que lo hace no sólo para perjudicar al Mozarteum sino ante todo porque los fondos no les dan para temporadas operísticas de calidad: hasta Netrebko en concierto sale mucho más barato que ella en una ópera. 

    Agréguese la crisis cambiaria con un dólar a 73 y se explica lo arduo que es seguir adelante, y el gran mérito de la institución, de sus sponsors y de sus socios en lograr o apoyar una temporada internacional de calidad sin ayuda estatal. Y ello explica por qué hay sólo dos casos de lunes y martes. Y así es cómo dos orquestas sinfónicas vienen para un solo concierto e incluso la combinación coro y orquesta viene en dos lunes, con las molestias imaginables. No hay culpa alguna del Mozarteum en esta situación y deben comprenderlo los socios. 

    Dos grandes figuras vienen por primera vez gracias al Mozarteum: el notable pianista Daniil Trifonov y el tenor Piotr Beczala, considerado uno de los tres mejores de la actualidad: y ambos están en los dos ciclos, aunque a Beczala le dieron dos lunes. Se notará que todos los artistas provienen de Europa Continental o en un caso de Israel y la razón es muy simple: los costos en Gran Bretaña y Estados Unidos son desmesurados actualmente. También hay menos innovación en lo programado: los estrenos no son de peso y es muy marcada la ausencia de ciertos repertorios: nórdico, ruso, americano, inglés. Pero a veces la recurrencia a los éxitos de siempre es culpa de los artistas que van a lo seguro en una gira. 

    Y ahora vamos a los nueve conciertos para cada ciclo. El primer concierto del primer ciclo está programado para el lunes 20 de abril (en el Colón y a las 20 horas), con el debut de la Orchestre de Chambre Nouvelle Europe dirigida por Nicolas Krauze, que la fundó en 2004 combinando instrumentistas europeos de calidad en París.  Una joven violinista francesa, Hildegarde Fresneau, interpretará el Concierto para violín de Beethoven (naturalmente habrá numerosos homenajes al compositor este año, los 250 de su nacimiento). Antes y después, Mendelssohn: sólo dice “El sueño de una noche de verano”, supongo que los habituales fragmentos sinfónicos (la obra tiene partes vocales); y la Sinfonía Nº 4, “Italiana”.  No siendo un año Mendelssohn, hubiera sido más variado reemplazar alguna de las dos obras por otra de estética francesa.

    El primer concierto del segundo ciclo estará a cargo del admirable Cuarteto Hagen, que el Mozarteum trae por tercera vez pero después de un muy largo hiato; se escuchará el Lunes 27 de abril y es de especial relevancia, porque el Mozarteum no presentó ningún cuarteto ni en  2019 ni en 2018. Sugiero a los del Ciclo I comprar la entrada para el Hagen, ya que el cuarteto es el género de cámara por excelencia y no debería faltar en un abono anual. El Cuarteto está formado por tres hermanos Hagen y el violinista Raner Schmidt (me llegó “Raner”; ¿no será “Rainer”?). Con toda lógica nos darán un programa Beethoven: los op. 18 Nos. 2 y 3 y el extraordinario Nº 14, op. 131. Promete ser uno de los conciertos más valiosos del año. Los conocimos jóvenes y ahora los apreciaremos en plena madurez, tras realizar en su carrera más de 50 grabaciones. 

    El 2º concierto del 1º ciclo tendrá lugar el lunes 11 de mayo con un conjunto bien conocido aquí: el Jerusalem Chamber Ensemble, fundado por la pianista Elena Bashkirova (esposa de Barenboim), que sigue liderándolo. Esta vez  forman parte Milada Martin (violín), Gérard Caussé (viola), Timothy Park (violoncelo) y Pascal Moraguès (clarinete). Harán un programa variado: los “Cuentos de hadas”, op. 132, de Schumann, para clarinete, viola y piano, música poco transitada y de mucho encanto; el Trío WoO38 de Beethoven, que es en realidad para piano y cuerdas pero será tocado por clarinete, violoncelo y piano (arreglo que no me figura en el listado de grabaciones CD). Luego, un compositor muy promovido tanto por el Mozarteum como por Barenboim: Widmann en su “Tränen der Muse” (“Lágrimas de la Musa”), estreno aquí. Y para terminar, nuevamente Schumann, el Cuarteto para piano y cuerdas.

    El 2º concierto del 2º ciclo se escuchará el lunes 18 de mayo y nos volverá a traer otro buen conjunto que nos visitó gracias al Mozarteum: los Salzburg Chamber Soloists dirigidos por el violinista brasileño Lavard Skou Larsen (de raíces escandinavas), hombre enérgico e intenso; debutará aquí la violinista Rebekka Hartmann, nacida en 1991. Habrá un posible estreno, el Concerto grosso de Vittorio Giannini, que data de 1946. Ella tocará el Concierto en Do, Hob. Viia/1, de Joseph Haydn; y la Fantasía sobre temas de “Carmen” de Sarasate. Y el programa concluye con “Souvenir de Florence” de Tchaikovsky, brillante sexteto que suele tocarse en orquesta de cuerdas agregando contrabajo.

    El 3º concierto nos trae a la gran sorpresa del año: el debut argentino del extraordinario joven pianista Daniil Trifonov, a quien conozco por conciertos con orquesta vistos en el canal 503, Allegro, de la TV: una estupenda técnica e interpretaciones de gran sensibilidad, aunque conviene mirar sus dedos más que su rostro, de continua gestualidad incontrolable. Lo tendremos el Lunes 15 y el martes 16 de Junio con un programa inimaginable, que luego presentará en New York: tres visiones de grandes románticos sobre obras de Johann Sebastian Bach: la Chacona de la Partita Nº 2 para violín en el arreglo para piano mano izquierda de Brahms; la transcripción al piano realizada por Rachmaninov del Preludio, la Gavota y la Fuga de la Partita BWV 1006; y la transcripción al piano de la Fantasía y fuga en sol menor, BWV 542, para órgano, por Franz Liszt. Pero lo que realmente me deja atónito es la obra de Bach con la que concluye el concierto: nada menos que “El arte de la fuga”.  No sólo nunca la escuché en piano sino que dura 90 minutos; como se sabe, Bach no aclara para qué instrumentos está escrita la obra; la tuve grabada en clave por Gustav Leonhardt; la tengo en orquesta de cuerdas dirigida por Kurt Redel; la aprecié en concierto por cuarteto de cuerdas; ¿pero piano? No es imposible tocar algo más de dos horas de música: Barenboim lo hizo cuando ofreció en dos conciertos “El clave bien temperado”; también Schiff en el Primer Libro de esa partitura. Pero “el Arte de la Fuga” es un verdadero desafío para intérprete y público. Es música pura en su grado máximo y el tipo de experiencias ante las cuales el Mozarteum no se arredró en el pasado: si esta partida se gana será un punto memorable del año.

    El 4º concierto se escuchará el lunes 22 y el lunes 29 de junio con el mismo programa a cargo de la Wiener Akademie dirigida por Martin Haselböck, que la fundó en 1985. Será una  noche Mozart con obras muy conocidas; las sinfonías Nos. 38 y 41 y el motete “Exultate, jubílate”. En cambio se escucha poco el aria de concierto “Voi avete un cor fedele”, texto de Goldoni, K. 217, escrita a 19 años en Salzburgo, sólo una de muy variadas arias de concierto realizadas durante toda su carrera. Será solista la soprano chipriota Theodora Raftis. El conjunto ya vino a Buenos Aires y es de segura calidad.

    El 5º concierto se apreciará el lunes 3 y el martes 4 de agosto. En él vendrá la Orquesta de Cámara del Concertgebouw de Amsterdam,  por primera vez; si está compuesta (lo ignoro) por miembros de la Sinfónica, puede ser excelente: para mí la Sinfónica está entre las primeras cinco del mundo. La de Cámara data de 1987 y no se anuncia director; viene con el violinista Niek Baar y más que una verdadera orquesta de cámara es una orquesta de cuerdas. No me atrae el programa: para este tipo de conjunto el Divertimento K. 138 de Mozart y el Divertimento de Bartók son obras trilladas. Más me atrae el Sexteto de “Capriccio” de Richard Strauss (en arreglo de Michael Waterman). Pero “Las cuatro estaciones” de Piazzolla es aquí obra remanida; lo traen en arreglo de Leonid Destyanikov. ¿Por qué no nos traen algo de la mucha música holandesa aquí desconocida y no algo tan porteño? ¿No es buscar el aplauso fácil?

    El 6º concierto del 1º Ciclo nos permitirá conocer la Orquesta Sinfónica de Lucerna dirigida por James Gaffigan (si no recuerdo mal, hubo un intento de traerla en estos últimos años) pero no oculto mi decepción que una orquesta tan antigua no nos traiga un programa más variado; nuevamente un homenaje a Schumann y no le veo el motivo. Tendrá lugar el 31 de agosto. La obertura de “Manfredo” (que admito es muy atrayente y no se toca tanto), el Concierto para violoncelo, que al menos permitirá el retorno del talentoso Steven Isserlis después de 28 años de ausencia, y la Cuarta sinfonía. Hay una curiosa yapa: el estreno de “Adagio en recuerdo de Robert Schumann” de Aribert Reimann (el autor de la terrible ópera “Lear”). De paso, si no entiendo mal, la que viene no es la famosa Orquesta del Festival de Lucerna tan ligada a la memoria de Boulez y Abbado. Por ese problema de los lunes, esta Sinfónica suiza da un solo concierto.

    Se da el caso extraño por el cual nuestro pianista Nelson Goerner toca en el 2º ciclo el 7 de septiembre (6º concierto) y luego en el 1º ciclo el 7º concierto. Tengo gran aprecio personal y artístico por Goerner y no dudo que nos dará admirables conciertos; sin embargo, la segunda parte de ambos conciertos ponen demasiado el acento en el virtuosismo de escasa sustancia y lo lamento: un artista de su categoría no debe bajar la calidad de lo que toca. El 7 de septiembre  empieza bien con una bella Sonata de Schubert, la D 850, “Gasteiner”, dejando de lado la muy trillada la Nº21. Y luego tres de las piezas de “Iberia” de Albéniz: “Evocación”, “El Puerto” y “Triana”. Pero termina con dos arreglos espectaculares de Godowsky: el del Tango de Albéniz y la llamada “Matamorfosis sinfónica del vals ´Vida de artista´ de Johann Strauss II”; soy un entusiasta de los valses straussianos pero aquí es un pretexto para proezas pianísticas en sí de extrema dificultad aunque muy artificiales. El concierto del 21 de septiembre empieza bien con dos grandes obras beethovenianas: la Sonata Nº 26, “Los Adioses”, y las admirables “Variaciones Eroica”, sobre un tema del 4º movimiento de la Sinfonía Nº 3, “Heroica”. Dos obras de Liszt son famosas pero válidas: “Funerales” y “Los juegos de agua de la Villa d´Este”; pero la Rapsodia española es una de sus obras más vacuas. Me hubiera gustado escucharlo en obras refinadas de Debussy, por ejemplo. 

    El 7º concierto del 2º ciclo, el Lunes 28 de septiembre, volvió a traer a nuestras costas la Sinfónica de Bamberg, que vino muchas veces con distintos directores; luego de Christopher Nott, ahora le toca al nuevo director estable, Jakub Hrusa, también activo en la Philharmonia de Londres y la Filarmónica Checa. EL Mozarteum la trajo en 1962, 1984 y 1988. Esta vez se homenajea a Beethoven con el Primer concierto para piano, con el bienvenido retorno de Piotr Anderszewski (polaco, vino en 2007) y la obra de fondo es la fundamental Sinfonía Nº 4, “Romántica”, de Bruckner. Un solo concierto pero valioso.

    El 8º concierto será sinfónico-coral en ambos ciclos y con muy famosos conjuntos: el Coro de la Radio de Berlín (nos visitó en 2016) y Concerto Köln, uno de los mejores grupos instrumentales historicistas. Dirige el holandés Gijs Leenaars; solistas a anunciar. El lunes 19 de Octubre, “La Pasión según San Juan” de Bach; y el 26 de Octubre, “El Mesías” de Händel; lamento que no hayan querido presentar algún Händel importante pero menos frecuentado, como “Israel en Egipto” (menos de dos horas) o tan largo como “El Mesías”, “Judas Macabeo”. 

    Por último, la presencia del gran tenor Piotr Beczala, polaco, acompañado al piano por Camillo Radicke. El tenor presentará un programa caracterizado por su variedad: alterna canciones con arias operísticas, pero además cantará en ruso, polaco, italiano, francés y checo. Las funciones del 9º concierto serán en dos lunes: el 2 y el 9 de noviembre (supongo que se tomará unos días de vacaciones). Se inicia liviano con “Matinata” de Leoncavallo, pero enseguida nos ofrecerá algo muy interesante: una selección de canciones del polaco Mieczyslaw Karlowicz, creador muy atrayente aquí desconocido. Qué pena que no agregó el aria de Halka” de Moniuszko que tanto le gusta. Luego, otra cosa que vale la pena: una selección de las Canciones gitanas de Dvorák. Por cinco minutos vamos al fantástico mundo de Rimsky-Korsakov: la canción hindú” de “Sadko”.  De aquí en adelante todo es mucho más escuchado: “Recondita armonia” y “E lucevan le stelle” de “Tosca” (Puccini); “Dí tu se fedele il flutto m´aspetta” de “Un ballo ni maschera” (Verdi). Tres canciones bien melódicas de Tosti: “L´ultima canzone”, “Chi sei tu che mi parli”; e “Ideale”. Dos canciones napolitanas: ”Torna a Surriento” (De Curtis) y “Mamma”, de Bixio. Y para terminar, tres arias francesas fundamentales: “Le Rêve” de “Manon” (Massenet), “La fleur que tu m´avais jetée” de “Carmen” (Bizet) y “Pourquoi me réveiller” de “Werther” (Massenet). Creo que será el recital del año y un gran fin de fiesta para el Mozarteum.

Por Pablo Bardin 

 


Para más información consultá: https://www.mozarteumargentino.org/



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